PROBLEMA NACIONAL NUMERO UNO:

LA DEUDA PÚBLICA

José Manuel Rodríguez Solar

Resulta por demás inaudito e inexplicable que toda la atención pública se centre en la manipulación política y en los protagonistas de la escena, en lugar de ocuparnos seriamente de nuestro problemas nacionales, especialmente el de la Deuda Pública , de la cual se derivan todos los demás y sin duda es la que propicia las carencias que tenemos. Con nuestra distracción o indeferencia, hacemos que el gobierno nos aparte del problema toral que debería ser el principal foco de atención. Así pues, pasamos por alto las cuentas nacionales, la reforma energética, la eléctrica, la fiscal o la laboral; la privatización de las empresas paraestatales o de sus operaciones, la legalización de los Contratos de Servicios Múltiples (CSM), las cuentas fraudulentas del Fobaproa-IPAB; y como por arte de magia nos dejamos persuadir por los escándalos políticos que el propio gobierno crea para apartarnos de la realidad y no nos comprometemos en enfrentar los problemas, ni revisar las cuentas de los ingresos y egresos que tiene la Nación.

No es concebible para la inteligencia humana que el tema y problema de la Deuda Püblica, pase tan desapercibido y sea tan indiferente; que pocos reparen en la fuga tan grande de recursos económicos que ésta origina y que el gobierno no haga nada por evitarlo. Aquí está precisamente el principal motivo por el que el país nunca tiene dinero y por el que la mayoría de la población se encuentra empobrecida. Solamente para que nos demos una idea de la magnitud y peso que tiene en la economía, a continuación vamos a mencionar algunas referencias sobre las que hacen énfasis las notas periodísticas que son del dominio público y que por lo mismo llaman seriamente la atención de los especialistas; de alguna manera están en el centro de nuestra atención para que las consideremos, desgraciadamente hay que reconocer que pasan desapercibidas y se pierden dentro de la manipulación política.

El problema de la Deuda Pública a fin de cuentas, es el peor lastre para la Nación y la carga más pesada para la población, lo que origina y propicia la falta de trabajo, buenas remuneraciones, enfermedades, insalubridad, falta de atención médica, analfabetismo, falta de justicia, impunidad, corrupción, en todas sus formas y manifestaciones, falta de vivienda, y principalmente, de toda la pobreza, miseria y desempleo en la que se encuentra la mitad de la población. Por eso debemos darle la importancia debida y destacar su atención. No es un asunto de matemáticas ni científico, sino de sentido común y de reflexión.

SÍNTESIS DE LA PROBLEMÁTICA; TENDENCIAS Y EXPECTATIVAS

A continuación expongo algunas síntesis de lo más destacado y sobresaliente de la información que recientemente se ha publicado sobre la Deuda Pública y sobre su impacto en las finanzas nacionales:

“La deuda directa del gobierno federal, sin considerar la denominada contingente, es equivalente a 44 por ciento del producto interno bruto (PIB), alrededor de 264 mil millones de dólares, por lo que ya no existe margen para seguir endeudando al país, alertó Fausto Hernández Trillo, profesor e investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). El investigador mencionó que si se tomaran en consideración la deuda directa que incluye la deuda externa e interna, el Fobaproa, bonos IPAB, rescate carretero. Pidiregas, así como la deuda contingente, como son los sistemas de pensiones del ISSSTE, IMSS, de las universidades públicas y de las paraestatales, así como de los gobiernos estatales, el endeudamiento total ascendería a 122 por ciento del PIB, que representa alrededor (de) 732 mil millones de dólares./Los sistemas de pensiones de la burocracia se convertirán en deuda pública”.- ISRAEL RODRÍGUEZ. La Jornada. 08/Oct/2003

GRAFICA

Como se puede ver, la deuda directa del gobierno federal estimada en la información anterior se eleva de 264,000 a 732,000 millones de dólares, es decir de 3 billones a 8 billones 194 mil 800 millones de pesos (si hacemos las cuentas correctamente y consideramos todos los pasivos contingentes que tiene asumidos el gobierno federal). Así pues vemos como se maquillan las cifras que nos ofrece el gobierno. De tal forma la diferencia entre una y otra información es de más de 5 billones, 450,000 MILLONES DE DÓLARES, así nada más. Esto quiere decir que cada uno de los 104 millones de mexicanos que somos tendríamos a nuestro cargo 78,788 pesos si se prorrateara el total de la deuda pública directa del gobierno federal considerando la deuda contingente.

Por si fuera poco, para reforzar la atención y la importancia en este asunto de la Deuda Pública, éstas son otras consideraciones que se hacen en las páginas editoriales de los periódicos y revistas, son señales que nos mandan para pensar seriamente, los focos rojos que llaman la atención:

“La bomba de tiempo no se ve porque la contabilidad oficial se presenta con eufemismos: pasivos contingentes, requerimientos financieros del sector público. En pocas palabras, la deuda del gobierno federal es superior al ingreso total del país. Para cubrirla haría falta el equivalente a la recaudación fiscal de 10 años o al gasto público total de cinco años. Si la repartiéramos entre todos, nos tocaría pagar el ingreso individual de un año en promedio”./ “El Estado mexicano en deuda”.- Editorial de EL UNIVERSAL. 19/Agosto/2003.

“Los denominados pasivos contingentes, representados por los rescates de la banca, de las carreteras, la expropiación de ingenios y los llamados Pidiregas aplicados en el sector energético figuran como los factores centrales de la astringencia presupuestal que hoy tiene el gobierno federal. El problema no es para menos. Esos pasivos suman un billón 37 mil 803.5 millones de pesos y rebasan en 22 por ciento el monto de la deuda interna reconocida por el gobierno.” JUAN ANTONIO ZÚÑIGA Y VICTOR CARDOSO,

La Jornada, 07/Nov/2003

En otra nota, Alberto Barranco Cavaría, “Casi el paraíso”, 4/NOV/2003), cita la siguiente información y hace sus consideraciones sobre los compromisos de la deuda pública total:

“Sólo por el lado de la deuda pública total reconocida por el gobierno, es decir la emisión de papales de débito; el pago de intereses por concepto del rescate bancario; los Proyectos de Impacto Diferido en el Registro del Gasto (Pidiregas), con que los particulares financiaron la construcción de infraestructura para Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad; el sostenimiento de fondos y fideicomisos, y los programas de apoyo a deudores, estaríamos hablando del 41.7 por ciento del Producto Interno Bruto.”

“Y si le escarbamos otro poquito, nos toparíamos con la deuda pública no reconocida por el gobierno, en que tan sólo por concepto de las pensiones de trabajadores públicos se enfrentan pasivos contingentes que rebasan el 88 por ciento del Producto Interno Bruto...” “sin contar con otros, como los derivados del endeudamiento público de estados y municipios y los del déficit actuarial en el rubro salud del sistema de seguridad social.”

“El amago de asfixia sólo tiene dos frentes de oxígeno: un esfuerzo fiscal que genere mayor ahorro público, vía una reforma integral, y la reducción de los pasivos contingentes a través de reformas a los sistemas públicos de pensiones, entre ellas el aumento a la edad de jubilación y un incremento en la contribución de los trabajadores al sistema...”./

Por su parte, Roberto González Amador, en La Jornada, 13/Jul/2003, nos dio la siguiente información sobre la IED:

“Por cada cien dólares de inversión extranjera directa (IED) que llegó al país en los pasados tres años, éste transfirió al exterior 71.36 dólares para el pago del servicio de la deuda externa, revelaron datos del Banco de México (BdeM). Entre el año 2000 y el primer trimestre de 2003, México captó inversión extranjera directa por 58 mil 515.35 millones de dólares, mientras que en el mismo periodo el país transfirió a los centros financieros de los países desarrollados, principalmente Estados Unidos, recursos por 41 mil 766.13 millones de dólares para cubrir el pago de los intereses de la deuda externa de los sectores público y privado. Así, los pagos de intereses fueron equivalentes a 71.36 por ciento de la IED recibida por el país en esos 39 meses, según reportes del banco central.- / México transfiere al exterior 71.36 de cada cien dólares que llegan.-“

No creo que deba agregarse algo más a estos artículos que considero breves, precisos y concretos. Son sumamente ilustrativas para medir los alcances y consecuencias sobre el problema que representa implícitamente la Deuda Pública, especialmente por los niveles a los que ha llegado. De tal manera usted puede ir haciendo sus reflexiones y sacando sus propias conclusiones sobre las expectativas económicas del país con estas tendencias y por el rumbo que va.

Pero el siguiente escrito de Carlos Montemayor que encontré en La Jornada el pasado 23 de Octubre, es uno de los artículos más concisos que nos dan una panorámica tridimensional de la problemática que plantea y que se circunscribe a darnos datos, cifras, estadística y detalles de la Deuda Pública, después de leerlo, usted seguramente tendrá un criterio más amplio sobre este tema. Han pasado 3 meses desde su publicación y hasta ahora no encontré ninguna replica que desmienta o difiera esta información, lo cual la hace valida y verdadera.

...”Durante la última década México ha pagado el monto de su deuda externa al menos dos veces, sin que su saldo disminuya. Explicó que entre 1992 y 2002 México envió al exterior recursos por 135 mil millones de dólares para cubrir exclusivamente el pago de intereses de la deuda externa, que hace 10 años, según datos del Banco de México y de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, era de 117 mil 600 millones de dólares. Es decir, sólo por intereses se pagó ya una cantidad mayor a la deuda. Pero además de cubrir los intereses, durante la misma década se efectuaron amortizaciones de la deuda o pagos a capital por 152 mil millones de dólares. En otras palabras, entre pagos de intereses y de capital, México erogó por compromisos de la deuda externa 288 mil millones de dólares, más de dos veces la totalidad de la deuda que hace 10 años era, repito, de 117 mil 600 millones.”

“Esta suma de 288 mil millones de dólares es significativa. Equivale casi al doble del total del gasto público que ejerce el gobierno mexicano en un año. También equivale, de manera aberrante, a 45 por ciento del valor del producto interno bruto (PIB)”.

“El lector debe recordar que al término de la Segunda Guerra Mundial el monto de las reparaciones que debía pagar Alemania a los aliados ascendía a 5 por ciento del PIB. El adeudo fue cancelado por los países acreedores, ya que lo consideraron excesivo al ocasionar la descapitalización de la economía alemana. Pero en el caso de México, el peso del servicio de la deuda llegó a representar 15.2 por ciento del PIB tan sólo en 1982 y en 1990 el de 9 por ciento. El crecimiento de la deuda en los últimos cuatro años ha sido brutal. En diciembre del año 2000 llegó a 36.81 por ciento del PIB; en 2001 ascendió a 37.19 por ciento; en diciembre de 2002 alcanzó 40.21 por ciento, y en el pasado mes de junio rebasaba ya 43 por ciento. Es muy posible que al finalizar este año el porcentaje rebase 45 por ciento. ¿Por qué México y otros países latinoamericanos han recibido un tratamiento más cruel que el de Alemania como enemigo de guerra? ¿Qué falta cometimos y en qué guerra?

GRAFICA

“Otro ejemplo: el Plan Marshall para la reconstrucción de Europa después de la guerra sumó 18 mil millones de dólares para aplicarse en tres años. Un poco más de ese monto pagó México por servicio de la deuda sólo en 1985, entre 1982 y 1989 desembolsamos 111 mil millones de dólares en pagos de capital e intereses de la deuda externa pública y privada. ¿Esta violencia financiera intenta frenar un peligro mundial? ¿Es resultado de una capitulación?”

“Estados Unidos apoyó a Alemania porque durante muchos años fue considerada como la frontera con los países del este, como el muro de contención de la órbita soviética. Desde hace muchas décadas miles de millones de dólares fluyen anualmente de las arcas de Estados Unidos al Estado de Israel para convertirlo en una potencia militar, nuclear y económica que sea determinante en la modificación del mapa político y económico del Medio Oriente. Nuestros países no tiene fronteras promisorias ni de riesgo. No requerimos, por tanto, de ayuda: debemos pagar hasta nuestro empobrecimiento absoluto y después de liquidar varias veces la deuda aceptar dócilmente que ahora debemos aún más: 153 mil millones de dólares para el día de hoy.”

En gran medida, este aumento peligroso de la deuda ha sido también resultado de un error que la administración actual está empeñada en seguir cometiendo: creer que la empresa privada es sinónimo de honestidad y eficiencia. Los rescates bancarios, carreteros, aéreos y azucareros representan una sangría peligrosa para el país, y una demostración incontrastable de la corrupción e ineficiencia de numerosos empresarios y consorcios a quienes no les interesa asegurar un servicio público sino aumentar utilidades. Estos rescates llegaron a representar 16.17 por ciento del PIB en el año 2000; 16.54, en 2001; 17.43 por ciento en 2002, y 19.12 por ciento en junio de este año”.

GRAFICA

“Nos encontramos, pues, en una situación de peligro y de emergencia social. Necesitamos considerarlo así. Pero la administración del presidente Fox no ha pensado en una renegociación de la deuda a todas luces injusta para el país tampoco ha procurado una reducción legal de la deuda del rescate bancario; por el contrario, buscó la protección de la Suprema Corte de Justicia para que no se le obligara a reducir la deuda.”

“En este contexto, afirmar que es necesaria la privatización del sector energético para aumentar el gasto social es una tremenda mentira. Es un error disponerse a privatizar los cuantiosos ingresos del sector energético y al mismo tiempo subsidiar a los consorcios que lo están privatizando; es absurdo defender una creciente deuda en contra del desarrollo social del país. Las argumentaciones de la actual administración de Vicente Fox en la reforma fiscal y en la apertura del sector energético en este momento son peligrosas, sobre todo porque son un grave acercamiento al cinismo.” (“Privatizaciones y Deuda”, La Jornada, Carlos Montemayor, 23/Oct/2003)

Ahora me pregunto: ¿Cómo puede el gobierno quedarse callado y no hacer nada al respecto aun después de ver y escuchar estos cuestionamientos?

Todas esas grandes cantidades que hemos pagado por el servicio y amortizaciones en los rubros y conceptos que se enlistan dentro de la Deuda Pública, esas cantidades millonarias de dólares que se han ido afuera del país y los cientos de miles de millones de pesos que han costado los rescates y salvamentos financieros que ha hecho el gobierno, son los que nos hicieron falta en las distintas épocas en que se sustrajeron. Es la suma de todos estos egresos que se le han sustraído la economía nacional. Ningún dinero ni ninguna economía pueden soportar semejante yugo como el que nos ata y esclaviza de manera permanente y tan prolongada a través de la Deuda Pública. Desde hace 30 años vivimos con esta sobre carga impositiva que es leonina. En todo este tiempo ha estado estancado nuestro desarrollo como nación.

GRAFICA.

Observe en esta gráfica como en menos de 5 años e fraudulento rescate de la banca subió 500 mil millones de pesos. Pero aparte se han pagado intereses sobre este pasivo y se han hecho amortizaciones al capital. Una deuda con la cual no deberíamos estar cargando, una deuda reconocida indebidamente por el gobierno.

¿QUÉ HACEMOS?

Ante tales cifras que nos muestra el brutal crecimiento de la Deuda Pública, lo menos que podemos hacer es pensar con objetividad y ver la realidad con responsabilidad, deberíamos convertirla en prioridad nacional a fin de que el gobierno, fiel a su cometido, busque o acepte soluciones nacionalistas. También los gobernadores, legisladores y secretarios de Estado en la próxima Convención Nacional Hacendaria deberían tomar en cuenta la Deuda Pública y presentar esta inquietud como punto central en su Agenda. Sobre este tema deberían centrarse y llegar a un acuerdo nacional para que el país salga del atolladero. Para ello es necesario la comprensión, el análisis y el estudio de la problemática para luego encontrar una auténtica solución efectiva.

Por eso nos extraña que nunca veamos o escuchemos a legisladores: diputados y senadores, que se detengan y debatan, tan alebrestados y fanáticos como son, el tema de la Deuda Pública y el costo que representa; que no se hagan ajustes ni recortes en estas partidas presupuestales. Nunca trasquilan las partidas de la deuda. Un comentario más de Arturo Damm Arnal precisa al respecto lo siguiente:

En el inciso IV, del artículo 74 de la Constitución, se establece que entre las facultades de la Cámara de Diputados se encuentra la de examinar, discutir y aprobar anualmente el Presupuesto de Egresos de la Federación, discutiendo primero las contribuciones que, a su juicio, deben decretarse para cubrirlo, así como revisar la Cuenta Pública del Año anterior. ¿Qué quiere decir que los diputados deben discutir las contribuciones que, a su juicio, deben decretarse para cubrir el Presupuesto de Egresos de la Federación? Que los gastos del gobierno deben financiarse, íntegramente, con impuestos. Y si deben financiarse, totalmente con impuestos, no hay lugar para el endeudamiento gubernamental que (esto hay que repetirlo una y otra vez), es una irresponsabilidad que pone en entredicho la salud de las finanzas públicas, la estabilidad económica y el crecimiento de la producción y el empleo. El espíritu y la letra del artículo 74 constitucional es contrario al endeudamiento gubernamental”.

¿Porqué entonces los diputados y senadores no le prestan la debida atención a la Deuda Pública como se apasionan por otros temas y cuestiones que de verdad son intrascendentes?

El poder legislativo cumple hoy una función estratégica y es el salvaguarda de nuestra soberanía nacional en su conjunto. Hasta ahora, el Congreso ha podido frenar el avance y salvado al país de los intentos reformistas que apasionadamente intenta el gobierno; aunque a cambio solo ha recibido todo tipo de manifestaciones del coraje desbordado del presidente Fox que se empeña en reformar los artículos constitucionales sobre los temas de la electricidad y el petróleo, aumentar el IVA y gravar los alimentos y medicinas, pero que, por fortuna, no ha podido saltar la barrera del Congreso de la Unión. Sin embargo, sigilosamente, a través de los Contratos de Servicios Múltiples (CSM) ha logrado privatizar silenciosamente operaciones y actividades estratégicas de exploración, explotación y producción que están reservadas solamente a PEMEX y la CFE. Inexplicablemente también el Poder Legislativo y la Suprema Corte de Justicia no han podido hacer valer y dar cumplimiento a sus fallos sobre las controversias constitucionales que han originado estos contratos. El gobierno insiste, a través de todas las instancias, en seguir adelante en sus propósitos privatizadores pasando por alto la Carta Magna.

Ya basta pues de recortes presupuestales y aumentos de impuestos o nuevos gravámenes. Ya estuvo bien de manosear a las empresas que el gobierno desearía privatizar o rematar (que es lo mismo). Ya es hora de dejar en paz a PEMEX y la CFE y ponerlas a trabajar y producir como lo han hecho sexenio tras sexenio, sin que nunca hubiera hecho falta ninguna reforma sobre el petróleo o la electricidad. ¿Acaso no vamos a poder hacerlas producir y optimizar sus resultados operativos y financieros como lo harían aquellos que quieren quedarse con ellas? ¿Cómo lo hizo Slim con Telmex? Tampoco se vale seguirlas endeudando para que después se vaya a la bancarrota y luego justificar mañosamente su privatización. Para muestra basta con leer el siguiente párrafo de una nota que dice:

“El endeudamiento de Petróleos Mexicanos (PEMEX), sin considerar intereses, se incrementó en 45.2 por ciento, equivalente a 8 mil 94 millones de dólares, durante los dos primeros años del gobierno de Vicente Fox (2000-2002), para ubicar el débito total de la paraestatal en alrededor de 23 mil millones de dólares. De acuerdo con datos de PEMEX, enviados recientemente a la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés), la deuda pasó de 14 mil 906 millones a 23 mil millones de dólares, en el periodo de referencia”. // ISRAEL RODRÍGUEZ, La Jornada, 21 de Julio de 2003 .

No tenemos la información oficial reciente sobre el monto del endeudamiento de PEMEX a fines del año pasado, pero seguramente ya debe haber crecido al doble si tomamos en cuenta la siguiente nota que apareció en el periódico “La Jornada” (Víctor Cardoso y Juan Antonio Zúñiga) el pasado 29 de Enero: “PEMEX ya es el principal colocador de deuda en el mercado bursátil”.

En menos de un año Petróleos Mexicanos (PEMEX) se ha convertido en el principal colocador de deuda en el mercado bursátil mexicano, con bonos por 21 mil millones de pesos. Al mismo tiempo, la principal empresa del país ha llegado al extremo de avalar créditos con parte de sus activos. En operaciones realizadas los últimos dos días la paraestatal emitió un bono por mil 373.7 millones de dólares con garantía del valor de las acciones que posee en la hispano-argentina Repsol YPF. Además, lanzó tres emisiones de certificados bursátiles por 11 mil 500 millones de pesos, que en el mercado nacional tuvieron una demanda 3.4 veces mayor a ese monto.

Para este año la empresa tiene considerado un programa de financiamientos mediante la colocación de certificados bursátiles por entre 7 mil y 8 mil millones de dólares (unos 90 mil millones de pesos). Se estima que, de esos recursos, una tercera parte se obtendrán en el mercado bursátil local. Aunque la petrolera no especificó claramente el destino de los recursos, analistas bursátiles consideraron que, al menos, los obtenidos en el programa de colocación de certificados bursátiles tendrán como destino el financiamiento de gran parte de los denominados proyectos de infraestructura productiva de largo plazo con impacto diferido en el registro del gasto (Pidiregas).

NO HAY ATENCIÓN... NO ENTIENDEN

En el problema de la Deuda Pública y la solución deberían estar pensando y ocupados el presidente de la República, el secretario de Hacienda, los gobernadores, el PAN y dejar de una vez por todas de seguir alborotándonos con sus pretendidas reformas y privatizaciones. Que dejen de pensar como subir y captar más impuestos, y que piensen mejor en como disminuir los onerosos gastos de la Nación, como es el de esta deuda nacional.

Por último, y por si fuera poco, quiero transcribir tres párrafos de uno de los mejores editoriales de La Jornada publicado en Octubre pasado, el cual además es una seria llamada de atención sobre el tema de la Deuda Pública, al leerlo sale sobrando al agregar algo más al respecto.

“Mientras millones de mexicanos careen de empleo o deben emigrar para buscar alternativas de vida digna, mientras la infraestructura se deteriora y se vuelve insuficiente, y mientras el agro y los campesinos están sumidos en la desesperación, por sólo dar unos ejemplos, México ha entregado al extranjero miles de millones de dólares que podrían haber contribuido al desarrollo nacional”.

“Ahora, cuando el embate de quienes han empobrecido a México se orienta hacia su patrimonio energético, la sociedad en su conjunto debe mantenerse alerta y activa para prevenir un nuevo expolio de la riqueza nacional. En Sudamérica, los gobiernos de Argentina y Brasil ya han decidido –mediante el llamado Consenso de Buenos Aires- no volver a hipotecar el desarrollo de sus pueblos en aras de cubrir una deuda ya varias veces saldada”

“México ha pagado con creces y con profundos sufrimientos sus deudas y cumplido puntualmente con sus compromisos externos. Por ello, es hora de emprender un camino distinto, más libre, justo, solidario y socialmente viable. No se trata de repudiar las obligaciones financieras, sino de acotarlas a las posibilidades reales de la nación. ¿Cuánta pobreza, desasosiego y oportunidades perdidas han de sumarse al de por sí poco auspicioso panorama nacional antes de que las autoridades nacionales y las fuerzas políticas comprendan y asuman la necesidad de modificar la ruta seguida en los 10 años pasados?” NEOLIBERALISMO Y DEUDA, MODELO EMPOBRECEDOR, 19 de Octubre de 2003.

Por su parte la deuda externa dejó de ser la gran preocupación como era en la década pasada. La deuda interna es ahora el principal foco de atención y más grande problema. La deuda pública se compone en un 71 por ciento por la deuda interna y solamente el restante 29 por ciento corresponde a la externa. La deuda interna a su vez se integra en un 60 por ciento con las deudas que adquirió por los rescates de la banca (Fobaproa, bonos IPAB) de las carreteras, la expropiación de ingenios y los llamados Pidiregas aplicados al sector energético. Los intereses y amortizaciones de la Deuda Pública presupuestados para este año serán de 550,000 millones de pesos, lo que representa el 7.8 por ciento del PIB. Este costo financiero y las amortizaciones de la misma significan la tercera parte del total del Presupuesto de Egresos de la Federación estimado para el 2004 en 1 billón 650.5 millones de pesos.

SÍNTESIS

De todas estas informaciones podemos darnos ahora una idea concreta de la situación en que se encuentra el país y ver los focos rojos que advierten sobre el desbordamiento de todos nuestros problemas si no se plantea una solución eficaz para contrarrestar la astringencia económica y financiera que la Deuda Pública nos produce con los intereses, amortizaciones y demás sobreendeudamiento que se seguirán originando por el anatocismo (la acumulación de intereses sobre intereses) que practican las instituciones financieras acreedoras. Sin lugar a dudas la Deuda Pública es una bomba de tiempo.

Los intereses y amortizaciones presupuestadas este año para la Deuda Pública por 550,000 millones de pesos, representan el salario mínimo anual de 36.5 millones de trabajadores; la construcción de 3.5 millones de casas-habitación de interés social; la tercera parte del total de presupuesto de egresos de la Federación; la mitad de la deuda del Instituto para la Protección del Ahorro Bancario (IPAB); el doble de la producción anual de petróleo; 5 veces más que el presupuesto destinado a la educación pública.

El total del Gasto Público que ejercerán este año las 17 Secretarías de Estado (328,000 mdp) es apenas el 60 por ciento de la cantidad que se destina anualmente a la Deuda Pública; y el 82 por ciento del Gasto Total del Seguro Social, Comisión Federal de Electricidad, Luz y Fuerza del Centro y Petróleos Mexicanos (452,000 mdp).

Vale la pena mencionar que los recursos que demanda PEMEX y la CFE para su reactivación económica, para no privatizarse y para operar en óptimas condiciones, son iguales al costo presupuestado que tiene la Deuda Pública este año. Y también, precisamente por el costo de la deuda, estas dos paraestatales nunca han contado con recursos suficientes que les permitan desarrollarse corporativamente y hacer las inversiones propias en su infraestructura operativa que les permita producir eficientemente y ampliar sus capacidades productivas. Algunas de sus instalaciones resultan obsoletas por este rezago. Y todavía, cínicamente, nos informan que estas dos empresas del gobierno son ineficientes y que por eso debería permitirse la entrada de capital privado para financiarlas. Nadie dudaría en este caso que el día de mañana estuviéramos hablando del rescate financiero de estas empresas que seguramente las quebrarían, como el caso del rescate de la banca, de las carreteras, de las líneas aéreas, de los ingenios, ferrocarriles, aeropuertos, etc.

Finalmente, después de estos pagos por el servicio y amortización de la Deuda Pública que deben hacerse este año, el saldo seguirá siendo el mismo –en el mejor de los casos-, o mayor si sigue el endeudamiento; y el siguiente año se volverá a repetir la misma historia: se asignarán las mismas partidas o un poco más para seguir pagándola. Otra vez escucharemos hablar de misceláneas y reformas fiscales, de los propósitos de aumentar impuestos, de gravar con el IVA a los alimentos y medicinas, etc.

Pero, si por desgracia, las tasas de interés a las que está sujeta la Deuda Pública suben un punto, entonces el efecto catastrófico sería de por lo menos 30,000 millones de pesos más que se le sumarían automáticamente. Y en el caso de que nuestra moneda se devaluara y se elevara 1 peso frente al dólar (como sucedió en los últimos dos meses), entonces tendríamos, o tenemos, que pagar 76,300 millones de pesos adicionales. En ambos casos, si se dieran estas dos eventualidades, el costo adicional sería de más de 100,000 millones de pesos, casi 10,000 millones de dólares, un 20 por ciento más del gasto presupuestado por este concepto en el 2004.

Peor todavía para la economía si la cotización internacional del barril de petróleo sufriera una baja. En este caso el país dejaría de percibir 1,300 millones de dólares por cada dólar que descendiera. Y en cualquiera de estos tres casos, obviamente habría que esperar nuevos ajustes y los consabidos recortes presupuestales.

De tal forma no se puede seguir cargando con semejante deuda ya que reduce significativamente los recursos y tamaño de nuestra economía y, finalmente, están orillando al país a la bancarrota; a tal grado que cada día la soberanía se pierde a pasos agigantados, como se pone de manifiesto por las propuestas que se plantean sobre las reformas constitucionales   para privatizar los sectores eléctricos y del petróleo, cosa que nunca antes se había pensado hacer. Este lastre no nos permite crecer ni desarrollarnos; y mucho menos sacar de la pobreza y miseria a millones de compatriotas que rayan en la desesperación y que se sumergen –casi necesariamente- en la delincuencia para subsistir.

El gobierno debe dejar de pensar erróneamente que puede seguir aumentando los impuestos o imponiendo nuevos gravámenes para incrementar sus ingresos y seguir gastando igual. No es el momento de aplicar el terrorismo fiscal. Le valdría más reducir sus gastos y dejar de creer que la población, simple y llanamente, aceptará que se suban o se establezcan nuevos impuestos; mucho menos que el Congreso le permita la venta de la CFE o PEMEX. Por eso el costo de la Deuda Pública debe verse con bastante interés. Allí está la mejor opción para ahorrarnos cientos de miles de millones de pesos . Hay que pensar en reducir los egresos si no se pueden aumentar los ingresos.   En la partida del costo financiero de la deuda está la mayor parte del Presupuesto de Egresos de la Federación.

Atrás Ir arriba